La Tremenda Corte
5 octubre, 2020De Primera Mano Tajín
La Tremenda Corte
Por Omar Zúñiga
En tierra de ciegos
el tuerto es el que
reparte las tortas
El Azteca
Cuando creímos haberlo visto y escuchado todo, el jueves pasado fuimos testigos de un capítulo más de la Tremenda Corte (SCJN) encabezada por el Tremendo Juez y por supuesto no podían faltar Trespatines, Rudecindo y Nananina, sólo que esta ocasión el Tremendo Juez proviene de un Poder diferente al Judicial, pero no dejó de dictar la Tremenda Sentencia…
Resulta que el Tremendo Juez, contra viento y marea, y luego de haberse agotado el lapso para que el pueblo bueno decidiera a través de firmas, si debían o no enjuiciarse a los expresidentes, de Carlos Salinas a Enrique Peña Nieto, envió la propuesta –pregunta incluida, obvio- para su sanción y en su caso, aprobación, de las instancias correspondientes.
Es decir, pasar al Senado y de ahí a la Corte para que decidiera su constitucionalidad y posteriormente siguiera su rumbo legal.
La pregunta original de la iniciativa fue “¿Está de acuerdo o no conque autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen y en su caso sancionen la presunta comisión de delitos de los expresidentes, (Carlos) Salinas, (Ernesto) Zedillo, (Vicente) Fox, (Felipe) Calderón y (Enrique) Peña antes, durante y después de sus respectivas gestiones?” y así se mandó a la Corte.
El magistrado que fue designado para la ponencia fue Luis María Aguilar (expresidente de la SCJN) quien desde antes de su votación, reveló que el sentido de la ponencia sería calificarla como “inconstitucional”, pues no hay mucho para dónde hacerse: el mismo Artículo 35 constitucional en su fracción VIII señala que -“No podrán ser objeto de consulta popular la restricción de los derechos humanos reconocidos por esta Constitución (…)” y por si fuera poco la Ley Federal de Consulta Popular, en su artículo 26 inciso a), establece que la (Tremenda) Corte deberá “(…) resolver sobre la constitucionalidad de la materia de la consulta popular y revisar que la pregunta derive directamente de la materia de la consulta; no sea tendenciosa o contenga juicios de valor; emplee lenguaje neutro, sencillo y comprensible, y produzca una respuesta categórica en sentido positivo o negativo. (…)” y lo más interesante de todo es que dice que deberá “(…) b). Realizar las modificaciones conducentes a la pregunta, a fin de garantizar que la misma sea congruente con la materia de la consulta y cumpla con los criterios enunciados (…)”.
Es decir, el Tremendo Juez de Palacio sabía de antemano que la pregunta era inconstitucional y aún así la envió, logrando que el último reducto de la República hiciera el ridículo y al final modificara la pregunta transformándola en constitucional, que aunque fue una votación cerrada –y quizá por eso no deberíamos perder toda la esperanza- por seis votos a favor, incluido el del magistrado Trespatines –que al final fue el fiel de la balanza al encabezar la Tremenda Corte- y cinco en contra.
Al día siguiente, en la acostumbrada mañanera, el Tremendo Juez no estuvo acompañado de ningún funcionario y señaló que la noticia importante de ese día era que por primera vez se llevará a cabo una consulta constitucional para decidir si se inician procesos, garantizando derechos humanos, en contra de expresidentes de la República, aunque precisó que se tuvo que cambiar la pregunta “pero ya se irá descifrando, pues es un poco genérica y su respuesta es `Sí` o `No`”.
Subrayó que lo importante es que se resolvió que se consulte al pueblo y que esto da muestra no sólo de la democracia representativa, sino de la participativa.
Algo a destacar es que que dijo que hay quienes se consideran demócratas pero no les gusta que se le pregunte al pueblo y es peculiar su concepción sobre la democracia, `puro poder sin pueblo` -dijo- y consideró que fue un avance importantísimo y que el pueblo mexicano es sabio y sabe tomar decisiones.
Habrá que recordarle al presidente que no es bueno escupir para arriba…, pues el sábado, el mismo pueblo, pero ese que no está de acuerdo con su forma de gobernar, salió a las calles para gritárselo a la cara, y eso señor presidente, también es democracia, la descalificación per sé, sería autoritarismo…
Todo esto es puro circo, de acuerdo, pero propiciado por quien debe manterner unido al país, y aquí viene a colación la máxima “divide y vencerás”…, ¿a quién le conviene tener un país dividido, polarizado?, reflexionémoslo.
Dicen los que saben que el que ensucia tiene que limpiar y que el la hace la paga… al final del día si los expresidentes, sea quien fuere, cometieron un delito, ¡que paguen!, pero que sea la Fiscalía General de la República quien inicie las Carpetas de Investigación respectivas, las integre y que sea un juez quien sancione y emita las órdenes de aprehensión correspondientes, todo lo demás no por justo y bien trovado deja de ser puro cuento…, pero que es muy redituable, en tiempos de la cuatroté, ¿o no?
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com


