La corrupción de la contaminación
4 noviembre, 2020De Primera Mano Tajín
La corrupción de la contaminación
Por Omar Zúñiga
*Centros de verificación, en la obsolecencia
*Capacidad instalada, desaprovechada
*López Gatell y el cubrebocas
*Biden aventajaba anoche a Trump
El cubrebocas sirve
para lo que sirve y
para lo que no, pues no
Chimoltrufio López Gatell
La contaminación atmosférica es un problema latente en todo el mundo y Veracruz por supuesto, no es la excepción, mucho más si tomamos en cuenta que en todo el estado existe un parque vehicular actualizado a 2018 según datos del INEGI a 2 millones 61 mil vehículos automotores, de los cuales 171 mil son motocicletas y por supuesto las áreas de mayor concentración son las zonas urbanas o conurbaciones de Xalapa, Veracruz-Boca del Río, Poza Rica y Coatza-Mina.
El estado tiene tres (sí, sólo tres) estaciones de monitoreo ambiental ubicadas en Xalapa, Minatitlán y Poza Rica.
De estas, al menos dos: Xalapa y Poza Rica presentaron condiciones atmosféricas complicadas, con “mala” calidad del aire en mayo del año pasado; este año, la estación de Minatitlán en su último registro en la página oficial de Sedema en agosto pasado, la calidad del aire registrada fue “regular”cuando debió haber sido “buena”, pues la medición se dio en condiciones de restricciones vehiculares debido a la pandemia de Covid19.
De acuerdo a información publicada por la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema), en la capital fueron al menos tres días consecutivos con una calidad del aire mala y muy mala, alcanzando concentraciones máximas de 165 puntos IVECA (Índice Veracruzano de Calidad del Aire) con relación a las partículas suspendidas (PM 2.5) y 34 puntos de ozono, mientras que en Poza Rica se reportó un nivel máximo de 110 puntos IVECA y 44 puntos de ozono. A pesar de esos registros y de la medición reciente en Mintitlán no hay un protocolo en caso de contingencia ambiental.
A partir del año 2014, la verificación vehicular dinámica en Veracruz es “obligatoria”, sin embargo, cifras de verificentros estiman que cumplen con este “requisito” sólo el 30 por ciento de los automóviles obligados a verificar, es decir, un millón 899 mil, pues las motocicletas no están en este rango.
El 18 de marzo pasado, a través de un boletín oficial, las secretarías de Medio Ambiente (SEDEMA) y Seguridad Pública (SSP), a través de la Dirección General de Tránsito y Seguridad Vial del Estado y la Dirección de Transporte del Estado, “invitaron” a la ciudadanía a participar en el Programa de Verificación Vehicular Obligatoria 2020, “que tiene por objetivo sacar de circulación las unidades que emitan contaminantes y privilegiar un ambiente sano para los veracruzanos”., en los hechos esto no ocurre, a pesar de que la misma autoridad explica que “ este Programa atiende con permanencia la problemática del deterioro ambiental, en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): 13 “Acción por el clima” y 15 “Vida de ecosistemas terrestres” de la Agenda 2030; promovidos por el Eje IV Bienestar Social del Plan Veracruzano de Desarrollo (PVD) 2029-2024”.
En la actualidad existen 249 centros de verificación y 69 verificentros. Los verificentros son los que están en condiciones técnicas de aplicar la prueba dinámica, obligatoria en la Ciudad de México desde hace casi treinta años, sin embargo, para el caso de las entidades federativas, esta obligatoriedad se decretó a través de la Norma Oficial Mexicana (NOM-047/SEMARNAT-2014) en el año 2014.
Aunado a lo anterior, a través de la norma oficial mexicana NOM-041-SEMARNAT-2015, se modificaron los límites permisibles en la emisión de contaminantes, por lo que con estas reformas la federación y las autoridades ambientales determinaron que es obligación de todas las entidades federativas establecer un programa de verificación vehicular; la prueba obligatoria en toda la república es la prueba dinámica y que las pruebas y mediciones deben ser más estrictas (y con equipos modernos) para no permitir la circulación de vehículos que excedan de determinados límites y pongan en riesgo la salud de la población, es lo que dice la Norma.
Desde inicio de la década de los noventa y derivado de la sinergia generada desde la Ciudad de México, se establecieron en algunas entidades federativas mecanismos de verificación de emisiones de fuentes móviles.
La prueba inicial que se realizaba, denominada “estática” se realizaba como su nombre indica, conectando un analizador al escape de un vehículo detenido, éste se aceleraba y se medían hidrocarburos y monóxido de carbono.
A mediados de los noventa, al comprobarse que la prueba estática no arrojaba resultados útiles sobre los verdaderos índices contaminantes de los vehículos, se implementó en la ciudad de México, la obligatoriedad del uso de dinamómetros.
Esta prueba, denominada “dinámica”, consiste en someter al vehículo a una prueba que simula su comportamiento en circulación y se miden además dióxido de carbono y oxígeno.
Actualmente la prueba estática es considerada obsoleta, y aunque se permite su aplicación en ciertos vehículos cuyas características físico-mecánicas no permiten que se analicen en un dinamómetro, ésta debe realizarse bajo procedimientos estrictos.
En Veracruz, antes de la reforma de 2014, era legalmente permitido realizar la prueba de verificación estática, las “concesiones” se otorgaban sin que mediara ningún tipo de concurso o proceso legal y la pruebas se realizaban bajo sistemas nulos de control de calidad, en realidad se simulaba un proceso de verificación que tenía más fines recaudatorios que ambientales.
Actualmente el gobierno del Estado, violentando el marco normativo, continúa permitiendo que los Centros de Verificación realicen pruebas a gran parte del parque vehicular en el estado, con equipos totalmente obsoletos y sin un auténtico procedimiento de medición, es decir, la corrupción en todo su esplendor y dicho en términos simples y llanos, tuvimos un retroceso de 30 años. ¿Qué esperará Sedema para poner orden, si al menos en el papel tiene voluntad y la capacidad instalada de los verificentros da para atender el parque vehicular veracruzano? Al tiempo…
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La semana pasada, martes para ser exactos, buscando justificarse y queriendo quedar bien con su jefe, Hugo López Gatell, “el zar” antiCovid en México (ja), dijo que “el cubrebocas sirve para lo que sirve y desgraciadamente no sirve para lo que no sirve” (sic), al más puro estilo de la Chimoltrufia.
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Al cierre de esta columna, el candidato demócrata ala Presidencia de lso Estados Unicdos, Joe Biden aventajaba al republicano Donald Trump, alguien tenía ya sus barbas remojando… ¡ojalá!
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com

