Veracruz, en alerta por el coletazo de Grace

Veracruz, en alerta por el coletazo de Grace

22 agosto, 2021 Desactivado Por SPI Veracruz

Veracruz, Ver.. 22 de Ago. (SPI).- La llegada de Grace despertó viejos fantasmas de miles de habitantes de Veracruz,  duramente golpeado por fenómenos meteorológicos y la tragedia que muchas veces viene con ellos.

El inicial golpe del meteoro en la región norte y montañosa central de Veracruz, donde se reportan 9 muertos y daños en una treintena de municipios, la alerta se encendió, nuevamente, por la crecida de los ríos.

Las lluvias no cesan en las partes altas y miles de pobladores temen las llamadas “avenidas de agua” o “golpes de agua”, es decir amasijos de agua y lodo que bajan de la montaña y desembocan en partes bajas e inundan y arrasan con todo a su paso.

En las próximas 24 horas, alertaron especialistas de la Secretaría de Protección Civil y la Comisión Nacional del Agua, se espera la probabilidad de lluvias de intensidad moderada a fuertes y tormentas con actividad eléctrica y ráfagas de viento en la mayor parte de la geografía veracruzana.

Los acumulados de lluvias más altos serán en las regiones norte y montañosa. En las Cuencas del Pánuco habrá acumulados de lluvia de hasta 70 milímetros por metro cuadrado, con tierras saturadas de agua y ríos crecidos.

En Veracruz, donde se concentran las mayores cuencas hidrológicas de México, habitantes y autoridades conocen a las aguas embravecidas y ahora toca esperar el coletazo de Grace.

Y es que desde el viernes, las alertas de la llegada de un huracán categoría 3, evocó una tragedia pasada, una del 2010, cuando el ciclón tropical Karl fue uno de los más destructivos para esta tierra del Golfo de México con daños por tres mil millones de pesos y 22 muertos.

Durante las horas previas a que Grace entrara a tierra por el municipio costero de Tecolutla a las 00.30 horas del sábado , las redes sociales eran un hervidero de las imágenes satelitales del meteoro con sus enormes bandas nubosas que rememoraban a Karl, con sus vientos, lluvias y tremendos “goles de agua”.

La zozobra popular se enfocó al norte del estado, en dos regiones, una petrolera y otra indígena, donde Grace entró con toda su furia, con vientos sostenidos de hasta 205 kilómetros por hora y hasta 300 milímetros por metro cuadrado de lluvia.

El cielo rojo que cubría los municipios de Tuxpan, Poza Rica, Tihuatlán, Cazones y Papantla fue el preludio para los relatos de terror de cientos de sus habitantes, quienes veían como las ráfagas de aire movían y rompían en mil pedazos los cristales de sus viviendas, como salían volando láminas de metal y hasta portones de acceso.

El crujir de las potentes raíces de árboles romperse y las frondosas ramas caer completamente descompuestas al lado de postes de energía eléctrica parecían el preludio de un fuerte daño. Un muerto al caerle escombros y una ciudad llena de escombros.

La potencia sorprendió hasta a los propios funcionarios locales. La secretaria de Protección Civil del Gobierno estatal, Guadalupe Osorno Maldonado, reveló que la intensidad de los vientos del huracán “Grace” fueron tales que incluso superaron a los niveles registrados por el huracán “Karl”.

Mientras “Karl” registró vientos de 195 kilómetros por hora cuando entró a territorio veracruzano, “Grace” pegó al estado con vientos de 205 kilómetros por hora.

Miles de hectáreas de cítricos para exportación, plátanos, vainilla y café fueron arrasados por el meteoro en miles de hectáreas de cultivo del norte de Veracruz, una potencia agrícola,

Y a 219 kilómetros de distancia, en una ciudad llamada llamada Xalapa, el centro político de Veracruz, se observaba a la distancia la destrucción, en medio de una pertinaz lluvia, tan típica de las montañas.

Durante horas, el llamado Dios Tláloc soltó sus aguas de manera intermitente sobre Xalapa, hasta que poco después de las seis de la mañana de hoy, el agua brotó por doquier, inundó calles, avenidas y colonias.

Así como llegó, inundó y reblandeció la tierra, se fue, dejando una estela de muerte y dolor.

En la periferia de la gran ciudad, donde las casas se apilan una entre otra sobre cerros, un alud sepultó una vivienda de la colonia (barrio) 21 de Marzo. Cerca, otra vivienda era enterrada por miles de toneladas de lodo en la colonia Brisas del Río Sedeño.

Manos sobraban para retirar el amasijo. Familiares, amigos, vecinos y elementos de la Fuerza Civil llegaron a escarbar a un lugar donde la muerte se había estacionado: siete niños y un adulto murieron.

Daños en 103 de las más de 400 de la ciudad, medio millar de viviendas con daños y más de 2000 personas que lo perdieron todo.

La tragedia se miraba desde afuera, una capital que recobra su movilidad, y desde adentro de esas zonas apartadas, el dolor de perder a pequeños que que decidieron dormir para siempre.

 

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