Un deja vu en el Congreso
13 diciembre, 2021Xalapa, Ver. 10 de Dic. (SPI).- Por un lado, la bancada mayoritaria, se desgañitaba coreando “Gobernador / gobernador / gobernador”, y por el otro, una oposición disminuida exigía, con pancartas, “no más a los presos políticos”.
Una sede del Congreso del Estado abarrotada, en su mayoría con seguidores de la Cuarta Transformación que recibieron con vivas y gritos a su gobernador, Cuitláhuac García Jiménez.
Por un lado aduladores, aplaudidores, seguidores fieles; por el otro contreras y opositores por sistema.
Un deja vu de épocas que se creían pasadas, de épocas de una dictadura perfecta, de una transición que se vendió como salvavidas y se convirtió en un lastre.
Muy firme, con la firmeza de tres años de ejercicio en el gobierno, como -diría Fidel Herrera- en la plenitud del “pinche poder”, García Jiménez aseguró que su gobierno no defiende a corruptos y que estén limpiando la casa de “ladronerías” del pasado.
“Nosotros no defendemos corruptos, sino que actuamos de frente al pueblo para que se haga realidad el combate frontal a la impunidad (…) sí aquella impunidad que alimentaron los gobiernos que me antecedieron para proteger a sus delfines políticos y que resultaron unos verdaderos ladrones de Tierra Blanca, perdón de cuello blanco”, soltó en tono irónico.
A su lado las pancartas tenían un motivo: la detención del ex alcalde de Tierra Blanca y ex candidato a la dirigencia del PAN, Tito “N”; así como la detención del ex secretario de Gobierno, el perredista Rogelio “N”, señalado de violencia familiar.
Mordaz, burlón con la oposición, el maestro universitario arremetió contra los gobiernos de los priistas Fidel Herrera Beltrán, Javier Duarte de Ochoa y del panista Miguel Ángel Yunes Linares.
“Dirigir esfuerzos mayúsculos para resarcir toda la robadera que sufrimos en sexenios pasados y bienio pasado”, destacó en su intervención inicial, una donde destacó el saneamiento de las finanzas para resarcir -dijo- el daño provocado en la época neoliberar, la reducción de afectaciones a participaciones federales, baja del interés y el saldo de deuda bancaria.
“Ahora con la cuarta transformación la estabilidad financiera de Veracruz ha sido reconocida por las calificadoras (…) estamos limpiando la casa de tantas ladronerías pasadas”, remachaba.
Como en ese Deja vu, el representante de Morena, el ex priista Paul Martínez Marie elogio tras elogio. Un gobierno -dijo- con altura de circunstancias, con retos actuales, al servicio del pueblo, con austeridad, transparencia, desterrando privilegios, honestidad, tolerante y siempre privilegiando el diálogo. Sólo cambio de colores tricolores por guindas.
Y el líder de la bancada panista, Othón Hernández Candanedo rescató del baúl de los recuerdos -donde también están guardadas las concertacesiones- aquellas frases de ser una posición seria, levantar la voz con fuerza ante errores y omisiones de órdenes de gobierno.
Recriminó rezago en materia de salud, desabasto de medicamentos, abandono de escuelas, subejercicios en las dependencias, feminicidios, intervención del ejecutivo en la Fiscalía General del Estado y mal manejo de pandemia Covid, aunque -aclaró- los panistas están conscientes que el mandatario tiene un “deseo genuino y voluntad de hacer las cosas bien”.
“Los panistas estamos para construir una mejor sociedad y no apostamos al conflicto ni a la ingobernabilidad, sino al crecimiento, al bien común, lo exhorto a enmendar el camino”, resaltó en una intervención que había causado expectativas ante los agravios recibidos.
La mayoría morenista, expuso el panista, no debe ser motivo para creer que solo existen aciertos en su administración, y le recordó que no existen gobiernos perfectos. Y entonces, Cuitláhuac bateó la bola lenta enviada.
“No alabanzas ni alineadas de lo que nosotros consideramos, estamos en un recinto parlamentario y estoy consciente de eso y tenemos que mostrar posturas políticas nada más que hay que ser recatados para no decir medias verdades”, respondió.
Admitió la queja panista por feminicidios, tema que -dijo- atenderá; pidió no convertir la pandemia en un asunto político ante los fallecidos; y se comprometió a que nunca usaràn las instituciones contra opositores, porque. Destacó- proviene de un gobierno que enfrentó esas practicas.
“Porque no le reclamaron a Winckler y a Yunes”, le respondió.
Y entonces vino el tiempo del priismo, con su mini bancada, esos hijos del “negrito” cuenqueño, hechos a su medida. Lanzaron a la tribuna a Arianna Guadalupe Ángeles Aguirre, quien mesurada, conciliadora admitió que el morenista había sido electo democraticamente por el pueblo y que entonces la rendición de cuentas era para sus colaboradores.
“Hablar fuerte y claro con la verdad en la mano, con respeto y ánimo de construcción, podemos estar de acuerdo o no, sin embargo recordamos que la voluntad del pueblo de Veracruz lo eligió democraticamente por seis años, pero nos corresponde señalar cualquier irregularidad administrativa”, dijo a nombre de sus compañeros, salidos de la nueva generación de priistas.
La bancada tricolor acusó a Secretarios de Despacho de mentirle y engañarlo, de falta de capacitación y de cometer errores administrativos, desconocimiento con funciones y actitudes con agresiones a mujeres lamentables. Al gobernador, respeto y diálogo. Hijos de un viejo lobo de mar.
El morenista regresó la cortesía. Los trató con delicadeza, sin frases mordaces, pero dijo que diferían en diversos temas como salud y seguridad. Llamó a sus funcionarios a atender reclamos.
Nada nuevo, una comparecencia del pasado y presente.


