Masones de Veracruz: ambición contra fraternidad
27 marzo, 2025*Ni libertad, ni igualdad ni fraternidad, los liderazgos masónicos veracruzanos se disputan la propiedad de un terreno comercial y el asiento de la Gran Logia Unida Mexicana
El gen de de Caín y Abel, los fraticidas más famosos en la historia de la humanidad, se apoderó de los masones veracruzanos, cuya principal prédica es “el amor fraternal” por lo que suelen llamarse unos a otros “hermanos.
Un terreno con valor de 58 millones de pesos y el control de la dirección de la Gran Logia Unida Mexicana (GLUM) de Veracruz, son la manzana de la discordia en la masonería veracruzana que pertenece al Rito Escoces.
La disputa por un terreno de una hectárea en zona comercial del puerto de Veracruz, mantiene en conflicto permanente a los masones de la asociación civil de la GLUM desde hace una década, cuya manifestación más reciente fue una toma simulada del edificio de esa institución este martes 25 de marzo, hecho que movilizó a efectivos de la policía y la Armada de México, que invadieron la calle Juárez, junto al faro y museo del mismo nombre.
Según la última valuación comercial realizada al terreno en 2021, éste tenía un costo de 58 millones pesos, lo que ha desatado la ambición de varios dirigentes por apoderarse del bien raíz, para lo cual se han convertido en usuarios habituales de los juzgados civiles y penales, donde se dirimen varios juicios entre los líderes de los grupos en disputa.
Uno de los más notables contendientes fue Fernando López Arias Valenzuela, hijo del ex gobernador de Veracruz, Fernando López Arias.
La adquisición del predio data del 2 de enero de 1965, cuando la Gran Logia Unida Mexicana tomó posesión de él, al haberlo adquirido mediante la escritura 1323 de la notaría 15, del vendedor Rafael Díaz Cerdán, con el propósito de construir un centro vacacional.
Consta de 10 mil metros cuadrados, ubicados en la manzana 14 cuartel primero de la ciudad de Veracruz, actualmente calles de Bustamante, Mariano Matamoros, Constituyentes y J. Palacios, de la colonia Los Pinos.
JUICIOS Y TRAICIONES
El predio fue objeto de la temprana ambición de uno de los dirigentes: Filemón Arbiol Campos, quien en 1992 intentó la prescripción positiva mediante el juicio civil 1741/92. En este punto es donde aparece López Arias Valenzuela, quien se convierte en miembro y abogado patrono de la Gran Logia y consigue el triunfo a favor de los masones, quienes le pagan sus servicios mediante la emisión de 40 cheques expedidos entre 1995 y 1999.
El hijo del ex gobernador llegó incluso a ser Gran Maestro, título que ostenta quien preside una gran logia, que es una confederación de logias o grupos existentes en las distintas entidades de la República.
Sin embargo, años después, López Arias y su socio Joel Castillo Mora, demandan en 2015, a la Gran Logia exigiendo el pago de “honorarios pendientes”, en complicidad con quien era el Gran Maestro en ese año y presidente de la asociación civil, Anselmo Juárez Ronquillo, quien no sólo se allana a la demanda, sino que les firma un pagaré por 7 millones 600 mil pesos, con intereses moratorios usureros del 10 por ciento mensual.
Juárez Ronquillo ocultó la existencia de esta demanda a la asamblea de socios de la asociación civil de la Gran Logia, y el tema sólo es conocido hasta que toma posesión su sucesor, Pablo Mata Quintana, en ese mismo año.
Este último se encuentra la sorpresa de que hay un litigio instaurado contra la organización, identificado como Juicio Ejecutivo Mercantil expediente número 179/2016/V, el cual para esas fechas ya estaba en un estado procesal muy avanzado.
Como broma siniestra, los tres cómplices que operaron para apoderarse del terreno, el gran maestro Anselmo Juárez Ronquillo, el ex gran maestro Fernando López Arias Valenzuela y el socio de éste, Joel Castillo Mora, mueren en plena pandemia sin alcanzar a ver materializadas sus ambiciones.
En el año 2017 ocurre una división entre los miembros de la institución por razones de competencia electoral. Uno de los grupos sigue siendo encabezado por Pablo Mata y el otro lo dirige Marco Antonio Virgen Martínez, quienes dan inicio a una nueva secuela de juicios disputándose la titularidad de la asociación civil.
Los expedientes corresponden a los números 179/2016, 844/2017, 1050/2017, 415/2018 y 181/2021 en los juzgados estatales; y 559/2022, 578/2022 y 580/2022 en materia de amparo.
A Marco Antonio Virgen lo sucede Hernán Castillo Ortega, mientras que Pablo Mata resulta reelecto en el otro grupo. La sede estatal de la Gran Logia queda en poder del grupo que lidera Marco Antonio Virgen, pero legalmente, ninguno es reconocido como presidente de la AC, porque los litigios continúan.
SIMULAN PRÉSTAMO PARA EMBARGAR
Con Hernán Castillo ocurre otro hecho extraño, que también es ocultado y sale a la luz pública gracias a que es ventilado por el grupo opositor. Resulta que un masón cordobés, José María Moguel demanda a la Gran Logia por un préstamo de 48 millones de pesos y embargó el terreno mediante el juicio mercantil 181/2021/IX, en el Juzgado Segundo de Primera Instancia del distrito judicial de Veracruz.
La Gran Logia no contestó la demanda, lo que significa declararse confeso. La intentona no funcionó, gracias a que los abogados del otro grupo, encabezados por Miguel Ángel Hernández, demostraron que Hernán carecía de facultades para el pleito debido a que no está definida la titularidad de la Asociación Civil.
Los masones nunca han sabido el paradero de ese dinero o si fue una simulación entre Hernán Castillo y José María Moguel para apropiarse del predio. Cabe mencionar que el abogado del demandante se llama José Manuel Benítez Cabrera.
En 2021, el odontólogo, teniente coronel retirado José Gabriel Benítez Cabrera, ocupa el puesto de Gran Maestro en el grupo de Hernán Castillo Ortega y de inmediato designa como abogado patrono a su hermano José Manuel Benítez Cabrera, el mismo personaje que había demandado y embargado el terreno propiedad de la Gran Logia. Es decir, ahora el enemigo era el defensor.
Ambos hermanos han realizado un gran negocio con los litigios de la organización. En cada asamblea de la asociación civil, el abogado patrono José Manuel Benítez, les asegura a los miembros que los pleitos están ganados, que ya se van a ejecutar, sin que ofrezca evidencias de esto, porque ni siquiera están turnados para resolución.
Como se dijo antes, debido a que la demanda de Fernando López Arias Valenzuela y Joel Castillo Mora comenzó a ser combatida en un estado muy avanzado, la Gran Logia pierde el juicio y, de 7 millones de pesos que era el adeudo original, pasa a 13 millones de pesos.
El valor del terreno acordado entre los citados y el gran maestro Anselmo Juárez Ronquillo fue de 38 millones de pesos, pero, como ya se indicó, el último avalúo alcanzó los 58 millones de pesos.
Los hermanos Benítez (gran maestro y abogado patrono) operan en 2021 una negociación con los herederos de los demandantes a fin de darles una fracción de terreno en calidad de dación de pago y estos aceptan, aunque la transacción está revestida de suspicacias.
Se acuerda que recibirán 5 mil 500 metros cuadrados del terreno, que es de una hectárea, pero el predio total es valuado por ellos en esta ocasión solamente en 8 millones 411 mil 754 pesos con 45 centavos, es decir, 50 millones menos de lo que el perito valuador había asignado en ese mismo año, que eran 58 millones de pesos.
No logran sus propósitos, otra vez debido a que los opositores les demuestran a los jueces que José Gabriel no está reconocido aún como el gran maestro, porque la titularidad de la AC sigue en litigio, por lo tanto, no es apto para hacer contratos.
EXPULSIONES Y DESAPARICIÓN DE LOGIAS
Porfirio Josafat Flores Cruz relevó a José Gabriel Benítez en la gran maestría en 2023 y está a punto de entregar el poder el 29 de marzo de este año. Es un obrero de Naranjos y el único que carece de estudios de pregrado. Él ha continuado la línea autoritaria de sus predecesores.
Las administraciones de Hernán Castillo Ortega, José Manuel Benítez Cabrera y el actual, Porfirio Josafat Flores Cruz, según refieren masones entrevistados, son intolerantes a la crítica y a la exigencia de cuentas.
Han normalizado las suspensiones, expulsiones y desaparición de logias por lo que consideran ultrajes a la autoridad, contra cualquier miembro que haga uso de la voz para preguntarles por las cuentas, sin previo proceso ni derecho de audiencia.
En los abusos siempre han contado con el respaldo y asesoría del abogado masón Guillermo Cinta Garrido, que es el gran orador y agente del ministerio público masónico.
Así, la Gran Logia se ha ido debilitando cada vez más, mientras un grupo selecto de directivos viaja por el mundo a las reuniones internacionales y cada año visitan Cuba en plan recreativo masónico, con cargo al erario de la AC.
Fueron expulsadas las logias Justicia No. 56 (con 90 años de antigüedad), Fernando Silva Vázquez No. 89 y Miguel Hidalgo No. 21, de Minatitlán; Obreros del Templo No. 30, de Coatzacoalcos; San Juan Evangelista No. 36, de esa población; y Urania No. 10, de Ciudad Mendoza.
Existen 51 decretos (así les denominan a sus resoluciones) que afectan a masones en lo individual con suspensiones y expulsiones, así como a logias completas con decenas de miembros.
RESPONSABILIDAD DE JUECES Y NOTARIOS
Existen tres personas que representan a sendos grupos, cada uno de los cuales reclama ser el gran maestro de la Gran Logia Unida Mexicana. En posesión del edificio, Porfirio Josafat Flores Cruz, que tiene su propia lista de suspendidos y expulsados; por otro lado, Juan Manuel Jiménez Méndez, que ha acumulado más resoluciones jurisdiccionales favorables en todos los juicios que enfrentan los dos grupos contendientes originales; y Roberto Reyna Gómez, de Poza Rica, un secesionista con antecedentes de mal uso de recursos de las logias a su cargo.
Sin embargo, los tres poseen instrumentos expedidos por notarios públicos que los acreditan como “gran maestro de la Gran Logia Unida Mexicana y de Libres y Aceptados Masones, A.C.”, mismas actas fedatadas que les son y han sido aceptadas por los distintos juzgados estatales y federales, con lo que sus intervenciones han vuelto muy complejos y embrollados los diversos juicios que se están desarrollando.
LA TOMA DE LA GRAN LOGIA
Este 25 de marzo hubo un gran barullo en la céntrica calle Juárez de la ciudad de Veracruz, junto al Faro Benito Juárez, cuando patrullas de todos los cuerpos de seguridad se presentaron ante el número 59, donde había un zipizape entre individuos que se identificaron como masones miembros de la Gran Logia Unida Mexicana.
La primera impresión fue que el edificio sede de la institución estaba siendo invadido por masones contrarios, ante lo cual había un grupo considerable de liberales porteños, encabezados por Guillermo Cinta Garrido. Presuntamente, también los atacantes tenían secuestrados al secretario y la contadora de la Gran Logia.
Los representantes de las fuerzas de seguridad se percataron de que en realidad no había delitos, por lo que optaron por retirarse y recomendar a los interesados que presentaran denuncias penales. No hubo detenidos.
Al transcurrir de las horas y gracias a las versiones de los “invasores”, se logró saber que se trató de cinco personas de la tercera edad, integrantes de la facción de Roberto Reyna Gómez, que fueron llevadas con engaños para realizar una diligencia que ellos creyeron oficial, al frente de la cual iba un abogado.
En realidad, se trató de un montaje armado entre Guillermo Cinta Garrido y Roberto Reyna para crearle a éste un escenario heroico donde pudiera aparecer como salvador del edificio masónico del ataque vandálico de cinco adultos en plenitud, quienes se llevaron el susto de su vida cuando fueron maltratados y jaloneados por los “defensores”, que antes de llamar a la policía estaban transmitiendo fotos y videos en redes sociales, dando cuenta de su gesta heroica.
La intención fue atraer simpatías y votos para Guillermo Cinta, que este sábado 29 contiende con el profesor Pablo Lezama Aldana para ser gran maestro.


