La investigación contra Duarte que cambió el rumbo de Veracruz

La investigación contra Duarte que cambió el rumbo de Veracruz

20 noviembre, 2025 Desactivado Por SPI Veracruz

Ciudad de México (CDMX).- Una investigación que marcó a un periodista, un estado, un partido y a un sistema político que fenecía.

Durante un año y tres meses, el periodista Víctor Hugo Arteaga rastreó y encontró un camino de corrupción en el gobierno del priista Javier Duarte de Ochoa.

Corría el año 2016. Fue un trabajo meticuloso de escritorio, casi quirúrgico, con la revisión de miles de documentos oficiales; y un trabajo de campo agotador, con visita a docenas de domicilios fiscales irregulares.

Si la investigación previa –realizada con su equipo y el apoyo de empresarios xalapeños que le prestaron oficinas para desarrollar su tarea- en busca de “Las empresas fantasmas de Veracruz”, fue una tarea titánica, lo que venía después para Arteaga, sería una historia de traiciones, engaños y, paradójicamente, de corrupción.

“Yo no iba por la cabeza de Javier Duarte, iba por el mecanismo que usaron para esto”, se confiesa a la distancia.

Y precisamente cuando Javier Duarte vuelve a estar en la palestra política por su posible liberación de prisión, decide contar su verdad detrás de uno de los trabajos periodísticos que cambió para siempre a Veracruz.

“Me llevé muchas decepciones y el único orgullo fue entender que yo había sido el primero en descubrir toda esta trama, que había sido mi equipo de trabajo, el que nunca ha sido reconocido”, asegura.

No fue un asunto menor. Descubrir que funcionarios cercanos al gobernador Javier Duarte entregaron contratos a una red de empresas fantasma, le atrajo amenazas, pero también llevar a cuestas un cambio en la vida política de Veracruz: romper al grupo político hegemónico y que el PRI perdiera, tras casi 80 años, una elección en la entidad.

Ver su investigación firmada por el periodista Arturo Ángel, con el apoyo de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, en el portal Animal Político, fue una estocada de traiciones que jamás imaginó.

Arteaga había realizado el trabajo base de la investigación y la noche del 25 de mayo del 2016, recibió una llamada en la que notificaban que al día siguiente se publicaría el reportaje con su crédito y, luego, enterarse que 15 días antes el texto había sido enviado al propio Duarte.

“Todo el mundo sabe que quien descubrió a Javier Duarte soy yo. Eso es algo que nadie nos puede quitar. Sí, hubo muchas decepciones del comportamiento del reportero coautor del trabajo. Pero nadie es perfecto. Solo que a mí me enseñaron bien los códigos de ética en El Imparcial de Hermosillo y Reforma, donde conocí a Daniel Moreno”, rememora.

Todo sucedió muy rápido, sin avisarle y sin consultarle. De ahí un torbellino: entre el 26 de mayo y madrugada del 27, recibió constantes llamadas de enviados que le hicieron temer por su vida. Sostuvo, con testigos, un encuentro con enviados del Gobierno de Veracruz.

“Se fueron cola entre las patas”, recuerda, luego que les mostró carpetas con documentos de documentos que acreditaban la veracidad del reportaje que resquebrajó al PRI, pero también le dejó una amenaza velada que le hizo cambiar su vida y sus rutinas diarias para proteger a su familia.

“Yo elegí a Daniel Moreno porque es una persona recta y con altos estándares periodísticos. Y mi elección fue la correcta. La elección de él y el medio fue la correcta y los hechos nos lo confirman”, insiste en defender el espacio de Animal Político y de su entonces Director Editorial.

Sin embargo, no se explica por qué el periodista Arturo Ángel no sólo presentó como suya la investigación, sino que además la usó para vender el libro “Duarte, el priista perfecto”.

“Si en el camino uno de sus reporteros abandonó los valores éticos y decidió irse con la información que nosotros le pusimos en las manos para escribir su libro, es su decisión. Creo que le ganó el ego, la edad e inexperiencia para el manejo de situaciones”, considera.

Por supuesto, no deja de lado que jamás les pagaron por la investigación y que Mexicanos Contra la Corrupción jamás reconoció su trabajo, ni antes ni ahora, cuya investigación sigue apareciendo sin su crédito.

“Respecto al comportamiento de Claudio X. González y Mexicanos Contra la Corrupción, pues nunca lo entenderé. Solo ellos saben por qué decidieron ir en contra de sus valores y sus códigos de ética”.

No guarda rencores. Descubrir que el gobierno de Veracruz utilizó a empresas fantasmas para desaparecer al menos 645 millones 693 mil pesos entre 2012 y 2013, es una satisfacción que aún lleva en su oficio periodístico. Ganó el Premio Nacional de Periodismo, nada más y nada menos.

“Yo soy cristiano y me enseñaron a perdonar y no guardar rencores. Incluso lo he buscado muchas veces a su teléfono para dejar atrás esto, pero nunca me ha querido dar la cara”, afirma.

A la distancia y con la experiencia en el caso, ve lejano que Javier Duarte pueda salir de prisión, porque lo ve como esa cajita del extinguidor que aparece en edificios y que lleva la leyenda “rómpase en caso de emergencia”.

“Duarte es el extintor y la manguerita que están guardados detrás del cristal, en cualquier momento, para cualquier gobierno, llámese Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador o esta administración, lo van a dejar hasta que los tengan que dejar y no creo que lo vayan a liberar”.

Si fuera así, ya estaría libre: cumplió el 97 por ciento de su condena por los delitos de asociación delictuosa y operaciones con recursos de procedencia ilícita y “cualquier otro preso ya estaría fuera con el 60 por ciento de su condena”.

No fue la única ni la última investigación de alta envergadura que realizó Arteaga. Recientemente descubrió que el gobierno del Estado de Sinaloa, encabezado por el gobernador morenista Rubén Rocha Moya, habría entregado más de 3 mil millones de pesos en contratos y asignaciones directas a una red de al menos 23 empresas involucradas en licitaciones simuladas.

“No podemos quedarnos callados”, afirma.

Los periodistas –remarca- somos la última línea de defensa entre la democracia y la libertad de un pueblo, somos la última línea de defensa, puede fallar la Justicia de la Nación, pueden fallar los partidos, pueden fallar los senadores, pueden fallar los diputados, puede fallar la presidenta, pueden fallar los ex presidentes, puede fallar todo el sistema político mexicano, pero los que no podemos fallar somos los periodistas.

 

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