Cuando el machismo se reinventa

Cuando el machismo se reinventa

17 abril, 2026 Desactivado Por SPI Veracruz

Territorios Baldíos

Cuando el machismo se reinventa

Darío Fritz

 

Después de tantos siglos y de infinidad de espeluznantes injurias y ridiculeces, ha llegado el momento de mostrar la casta. Los machos se sienten infravalorados como si no bastase con lo hecho, y salen a decirlo a los cuatro vientos, cabizbajos y deprimidos –no por cargar la condena, claro que no–, sin perder el reflejo en que el enemigo es el mismo de siempre; quien engendra a sus hijos.

Ya no sirven los antecedentes, parecen decir, imberbes que no distinguen su hidalguía de hombres valerosos: capaces de enfrentar a bestias enigmáticas en el circo romano o hacerle frente a un toro en la plaza, de hacer cuánta guerra les haya venido en gana y desaparecer al enemigo o torturarlo, pasar a degüello a niños, mujeres y ancianos, llevarlos a la hoguera o a una cámara de gas, o simplemente lanzarles la ojiva de un cohete desde cientos de kilómetros de distancia. De crear los delitos y aplicar justicia a su modo. De batirse a duelo con espadas o trabucazos para dirimir el romántico honor y la obligada reputación, de arrasar al débil, violar al niño del otro lado del altar o menospreciar y matar a la mujer que se les enfrenta.

Somos “hombres confundidos y vacíos”, apuntan ahora, como si flagelarse los redimiera de algo. Llaman a los de su especie a “recuperar la verdadera identidad, a levantarse con valentía y vivir con propósito”. Hay “preocupación”, la estamos “pasando muy mal”, aseguran, víctimas de un atropello que ni el mismo diablo cansado, a decir de Leonardo Sciascia, les hubiese dejado en sus manos más eficaces para resolver. Sufren “miedo y silencio”, han tenido que ir “a terapia”, reconocen. Parece también que se ha generalizado. “Les pasa a miles de hombres, solo que nadie lo habla”. Eso es lo malo y dañino. No compartirlo. Pero ante tanto presente oscuro, han decidido “luchar” porque tienen que “sanar”. Hay “miedo a no ser suficientes, al fracaso, al libertinaje sexual, el miedo a la mujer e, incluso, deseos de suicidio”. Una verdadera peste para sus vidas.

Ahora se van a reunir, aunque ya lo vienen haciendo en retiros, talleres y bootcamps, en un congreso en Guadalajara –qué mejor lugar para conjuntar tanta testosterona–, a fin de hallar ese camino de sanación que se les hace tan esquivo. La religión se ha convertido en una alternativa donde refugiarse –el patriarcado eclesiástico siempre ha estado ahí para ellos, como se sabe, en las buenas y en las malas–, de modo que los Legionarios de Cristo les abrieron las puertas para consumar la catarsis, y también algunas instituciones oficiales aunque pronto debieron retractarse.

El congreso promete. Algunas voces anunciadas apuntan a que se exacerbará la confusión. Desde un youtuber cristiano que aboga por no mirar el pasado porque Dios todo lo perdona, el aspirante a político de ultraderecha Eduardo Verástegui que podrá abundar en su admiración por uno de su especie, Donald Trump, y varios futbolistas para explicar los comportamientos guerreros y triunfalistas en un campo de juego. También el psicólogo canadiense Jordan B. Peterson, celebridad en redes sociales y entre ellos, y virtual ideólogo de la masculinidad, quien se niega hablar con pronombres neutrales de género, considera que las mujeres representan el caos y los hombres el orden, se inspira en las langostas para erguirse como ellas en una pose de macho dominante y las usa como ejemplo del rol de hombres y mujeres en la organización social: desde hace 350 millones de años, ha escrito, las hembras langosta eligen a los mejores machos para la procreación mientras ellos pelean por el territorio. A partir de discursos donde se mezclan la neurociencia, la biología evolutiva, la exégesis de la Biblia, los mitos y hasta algunos clásicos literarios, Peterson, declarado antiprogresista y antifeminista, a partir del éxito de libros cercanos a la autoayuda y de abanderado de la defensa ante los supuestos ataques a la masculinidad –por mujeres, obviamente–, se ha convertido en el gurú ideal para públicos como el que asiste al sanatorio tapatío.

La reinvención del machismo entre jóvenes, asumida como manosfera, busca salidas en el exitismo del dinero y el perfeccionamiento del cuerpo en el gimnasio, en afrontar conspiraciones creadas en sus cabezas, la creencia en un salvador espiritual o los comportamientos ‘masculinos’ –un video de la convocatoria muestra bizarros juegos de fuerzas en un bosque y angustiosas resistencias al hielo dentro de una tina. En tanto, el ciberacoso por internet supera el 20% entre mujeres, 40% han sido violentadas por sus parejas y 10% por un familiar, mientras que de 10 a 11 de ellas son asesinadas a diario, por hombres generalmente. Dos mundos en paralelos, las víctimas dispuestas a ganar el terreno que se les niega, y ellos, presuntos victimarios aferrados a mirarse al ombligo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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