Pega Covid a salud mental
27 abril, 2022Xalapa, Ver., 27 de Abr (SPI).- Las mujeres, personas con los más bajos niveles económicos y educativos y trabajadores de salud en México reportaron las tasas más altas de alteración en su salud mental por la pandemia de Covid-19, según un estudio del Senado de la República.
El estudio Covid-19 y el derecho a la salud mental (elaborado por la investigadora Concepción Torres Ramírez, del Instituto Belisario Domínguez del Senado), expuso que la pandemia provocó incremento de hasta cinco veces en los trastornos mentales.
Antes de la pandemia, los principales trastornos mentales en México (en 2019) fueron ansiedad, sufrida por 4 millones 533 mil 743 personas; depresión padecida por 4 millones 560 mil 220 personas; trastorno bipolar un millón 197 mil 480 personas; esquizofrenia 372 mil 122 personas y; trastorno alimentario 320 mil 295 personas.
Si bien la información sobre la prevalencia de trastornos mentales después de dos años de pandemia es escasa, la Organización panamericana de la Salud (OPS), afirmó que la población sufrió de un empeoramiento en la salud mental durante primer año con Covid-19.
Para México se reportó síntomas de estrés postraumático clínicamente significativo en el 28 por ciento de la población estudiada.
El estudio reveló también que las mujeres, las personas menores de 35 años y las personas con niveles económicos y educativos más bajos registraron las tasas más altas de síntomas de alteración en su salud mental.
Las personas infectadas y en recuperación de Covid-19 están experimentando altas tasas de trastornos de salud mental y; contribuyó a la recaída o el agravamiento de los trastornos de salud mental preexistentes.
Los trabajadores de la salud y de primera línea que enfrentan mayores riesgos físicos, altas demandas laborales y estigmatización social, presentaron altas tasas de depresión, ansiedad, estrés e insomnio.
El 27 por ciento de los adolescentes y jóvenes que participaron en una encuesta de la Unicef realizada en América Latina y el Caribe reportaron haber sentido ansiedad y el 15% depresión en la semana previa.
Ante tal situación, la investigación sugirió la revalorización y reorganización de los servicios para fortalecer la atención a personas que sufren de algún trastorno e, implementar acciones preventivas de salud mental pública.
En ese sentido, el impacto de la pandemia exige la implementación de políticas públicas que promuevan el bienestar mental, enfocándose tanto en los determinantes de la mala salud mental agravada por la pandemia como en las intervenciones para tratar a las personas con algún trastorno mental.
También la promoción de un papel más activo de las personas en el cuidado de su propia salud mental, pues si bien el Estado tiene obligaciones que la Constitución y las leyes le imponen, la sociedad debe asumir que tiene la responsabilidad no solo de demandar mejores servicios sino de participar activamente en el cuidado de su salud.
Finalmente, el documento destacó el plan de acción de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la prevención y atención de trastornos mentales en situaciones de emergencia.
Dicho modelo comunitario tiene como principales ejes la descentralización de los servicios de salud mental; la inserción del componente de salud mental en la atención primaria de salud y en los hospitales generales; la existencia de una red de servicios, la participación social, la coordinación intersectorial y el abordaje de derechos humanos.
También la prestación de servicios de una manera apropiada culturalmente, equitativa y no discriminatoria por razones de género, raza o etnia, orientación sexual, clase social u otras condiciones.


